domingo 29 de noviembre de 2009

¡Huye!


Mis pies golpeaban furiosos el asfalto, “no mires hacia atras” - me decía a mí misma mientras corría desesperada; el pecho contraído, mi frente sudorosa. En un punto el aire empezó a tener dificultad para entrar en mis manchados pulmones, y mis piernas exhaustas se detuvieron.

Lancé mi cuerpo a un lado de la carretera, golpeé mis codos cuando toqué el suelo, hundí la cara entre mis manos y respiré profundamente. Volteé mi mirada hacia el cielo y sentí resbalar el sudor por mi cara. ¿Cuánta gente habrá muerto? - me pregunté.

Me levanté y seguí corriendo, no podía dejar que me encontrara nunca más, mucho menos después de tantos delitos. ¡Corre más rápido! - me ordené. Debe haber en este planeta un lugar en el cual el Karma no me pueda encontrar nunca.

Mientras corría miles de imágenes atravesaron mi mente: la luna llena entre los árboles, tu larga cicatríz adolorida, las piel apestando a tabaco, la sangre resbalando por el teléfono, tu lengua atrapada entre mis dientes.

La maldición de representar en esta tierra la estupidez cometida por una mujer y una manzana, por los siglos de los siglos, amén.

sábado 21 de noviembre de 2009

Mi testamento


"Mi testamento" es un poema gauchesco, escrito en 1922 por Jose Alonso y Trelles. A pesar de que no fueron los mismos gauchos los que escribieron, muchos autores se encargaron de rescatar, hasta cierto punto, su visión del mundo. Esto significó un aporte importante a la literatura, no sólo uruguaya sino latinoamericana. Ya que llega hasta nosotros las raíces de las culturas actuales. En el poema se descata el amor hacia la naturaleza y la preocupación por una muerte cercana, lo cual considero hermoso. Ojalá lo disfruten tanto como yo:

Cuando me esté muriendo
saquemén campo ajuera,
y al láo de una cañada
ande corra un hilito de agua fresca,
ande el trébol de olor y la gramiya
se le brinden al cuerpo como jerga,
y háiga una mata'e pasto
pa dejar cáir sobre eya la cabeza.
Dejemén solo ayí... ¡Solita mi alma!
Pa que náides, se entere ni me sienta
lo que esté po'empacárseme del todo
el corazón, que a gatas si trotéa.
¡Yo no quiero morir dentro e mi rancho
como muere el peludo entre la cueva!
Quiero sentir bajo la luz del cielo
la caricia e la tierra
que jué siempre pa mí como una madre
y ha'e recoger mis güesos lo que muera;
quiero oir cantar, cuando el sudor me avise
que me aguaita la autera,
sobre el ombú e mi choza la calandria
que tantas veces consoló mi pena;
quiero ver retozar a los baguales
que la yeguada encela
pa recordar los que me montaba en pelos
al salir disparando'e la manguera;
quiero seguir el vuelo e las torcazas
cuando a la tarde los cardales dejan,
y van, buchonas, procurando el nido
ande amor, arruyando, las espera.
Quiero aspirar, cuando a morirme vaya,
los perfumes que al viento dan las sierras,
y enyenando los ojos de azul-cielo,
al darle al sol mi adiós lo que se escuenda
pedirle pa la zanaja en que me entierren
su primer rayo'e luz cuando amanezca...

¡No me dejen morir dentro'e mi rancho
como muere el peludo entre la cueva!
dejenmé agonizar a campo abierto,
la cara al cielo güelta,
pa verla bien, lo que la noche se haga,
a la adorada estreya
que les robó la luz a unas pupilas
que envenenaron tuita mi existencia!...

martes 17 de noviembre de 2009

¿Sería posible que yo pudiera dejar de soñar con vos?


El sol se derrama por las montañas y yo sé lo que eso significa:
pronto todo se cubre de sombras, todos duermen,
y yo cavo con una obstinada y patética paciencia la tumba donde una vez te enterré.

Las luces se apagan, los latidos del corazón se disminuyen,
el silencio me arrulla y empiezo a dormir, cada vez más profundo.
Me dejo llevar por la corriente de los sueños, no pretendo asir nada con las manos,
simplemente floto a la deriva por los caprichos de mi mente.

De repente estás justo en frente de mí, (otra vez)
tu voz, tu cara, tu necesidad por seguirme dañando
ha trascendido lo material;
el sentimiento renace dentro de mí,
tal cual Lázaro se levantó de su lecho de muerte.

Siento miedo, rabia; también quiero golpearte,
quiero herirte, quiero vengarme.
Justo cuando estoy apunto de alcanzarte,
la imagen se borra de mi cabeza y abro los ojos sin saber en qué pensar.

Lo mismo todas las noches, todas.

¿Debería estar enojada por haber soñado de nuevo con vos?
¿Es esto una señal del final inconcluso dentro de mí?
¿Debería llorar, reírme, ignorarlo?
¿Qué me diría Freud al respecto?

Mientras pienso en todo ello hundo la punta de mis dedos en la herida,
un tanto infectada de tanto estarla tocando,
aprieto con fuerza y siento el dolor nuevamente.
Ese dolor riéndose a carcajadas de mi decepción.

Al fin y al cabo no hay nada que yo pueda hacer, simplemente resignarme a seguir soñando contigo, una y otra y otra vez, irremediablemente.

martes 10 de noviembre de 2009

Algo anda mal


¡Ay, que sutileza la del muchachito!
Se acerca, se sienta en mi mesa y empieza a hablar como si en serio quisiera hablar.
No se preocupe, compita, mejor vamos al grano, ¿qué es lo que quiere? ¿Una noche, dos noches, un mes? - pienso (Y la voz del maldito en mi cerebro: -vos sos una “one night stand girl”- ssssssshhhhhh, callate, que estoy con un tipo).

Disculpa, es que me duele un poco la cabeza. ¿Decías algo?
El joven relata la razón por la cual esta en el mismo lugar que yo; baja sus ojos de cuando en cuando, busca mi mirada y pega de frente con un muro de piedras.
(Por dentro mi fantasmita no amigable decide reaparecer y punzarme con un tridente de culpa).
Agacho la mirada como sintiendo vergüenza de mí misma. El individuo sigue hablando.

Es hora de la pastilla anti ex-piritus chocarreros.

¿Qué estás tomando? Me pregunta el susodicho.
Lo medito por unos segundos y respondo: whisky, negro, con hielo. (Mentira, no tomo eso, siempre tomo cerveza, pero ya que invita, pues hay que aprovechar, ¿no?).
Él se levanta, va hacia la barra y ordena las bebidas, yo lo observo recatadamente. Mmm, no está tan mal este ser, tiene una buena estatura, me gustan sus facciones, me gusta su pelo, lástima que no lo escuché decir ni una sola palabra de su relato. En fin, aquí viene de nuevo.

Me acomodo el escote, la pintura de labios, y justamente mientras se sienta la sonrío en signo de agradecimiento.
¿de donde sos? - me pregunta. Soy de Cabronalandia ¿y usted? (El usted lo inserto a propósito ya que todavía queda mucho hielo que romper). Soy de por aquí, cerquita.
Ah, veo.
(Luego viene un típico, trillado, pero verdadero silencio incómodo)

¡¡Puff!!, sobre mi hombro derecho hay un pequeño diablito rojo: ¡no puedes sacarme de tu mente, no puedes sacarme de tu mente, no puedes...!

Disculpe, voy al baño, ya regreso. Me levanto torpemente.

Es imposible que cada vez que yo quiera pasar un rato ameno con otro ser masculino aparezca ese desecho de humano y se lo traiga todo al piso. ¡Andate de aquí, ya no te quiero! Abro el tubo del lavatorio y el agua fría refresca mis manos. Miro al espejo y encuentro una figura un tanto jorobada, con los labios quemados, con las ojeras marcadas, con las tetas caídas y un ojo ligeramente más abierto que otro. Súbitamente mi imagen se convierte en la suya, o mejor dicho, en la imagen que él proyectó en mí todo el tiempo. ¡Me veo y lo veo al mismo tiempo!

¡Te dije que te fueras, hijo de puta!

Recojo con papel higiénico el autoestima que se me cayó en el piso y sonrío en el espejo, salgo del baño pero sé que por el resto de la noche, si es que mi Romeo no se ha ido, voy a tener un hombre en frente mío y otro en mi cabeza. Reprochando, apuntando, burlándose, como tantas veces lo hizo antes. ¡Es por eso que necesito un exorcismo, y pronto!

domingo 8 de noviembre de 2009

Amenaza


¡Me sorprendo una vez más a mi misma! Y no debería, porque ya sé que soy una constante de contradicciones. Pero hasta en las cosas más lógicas fallo, creo que soy muy inexperta todavía.

Abro los ojos y ahí estoy, golpeándome estúpidamente contra la pared, intentando pasar por un camino el cual ya no está habilitado, dibujando ventanas en la tapia a ver si acaso me entra un rayito de sol por ahí. No, no, no, vos sabías que si seguías bajando la guardia te ibas a encontrar justamente en este lugar.

Y aquí estoy, creando lazos de nuevo, poniéndote de nuevo en un pedestal bien bonito, con candelitas y flores. A pesar de todo, y me refiero a todo, que no fue nada sencillo ni poco doloroso, a pesar de eso, sigo caminando por terreno fangoso como si caminara por un prado verde y cálido.

Jaja, ¡que irónico! ¿será posible que se pueda llorar al mismo hombre dos veces? ¿o será que no lo terminé de llorar decentemente la primera vez? Creo que todo es tan simple como aceptar que no sé dejar atrás las cosas, no lo sé, no puedo abrir las manos y dejar que se lo lleve el viento. ¡Maldita sea!

¿Por qué no puedo ser como ellos, que les valió una mierda cómo me fuera a sentir yo? Ellos estan bien en este momento, no se sienten estúpidos por poner la otra mejilla, ni se sienten decepcionados. Ellos sin mí están mejor que nunca, disfrutando los placeres de la vida, rodeados de mujeres, de drogas, de sexo.

Y yo estaría igual si supiera realmente como mandarlo todo a la mierda en su debido momento. ¡Odio ser tan fácil de convencer! ¡Odio creer en las buenas intenciones de la gente! ¡Odio caer en tu jueguito una y otra vez!

Pero se los juro que me voy a levantar de aquí, yo sola, sin necesidad de sus mentiras. Es cuestión de tiempo...

sábado 7 de noviembre de 2009

Este mundo es un misterio


Este mundo es un misterio

por Eduardo Galeano

Un grupo de extraterrestres ha visitado recientemente nuestro planeta.

Ellos querían conocernos, por pura curiosidad o quién sabe con qué ocultas intenciones.

Los extraterrestres empezaron por donde tenían que empezar. Iniciaron su exploración estudiando el país que es el número uno en todo, número uno hasta en las líneas telefónicas internacionales: el poder obedecido, el paraíso envidiado, el modelo que el mundo entero imita. Empezaron por ahí, tratando de entender al mandamás para después entender a todos los demás.

Llegaron en tiempos de elecciones. Los ciudadanos acababan de votar y el prolongado acontecimiento había tenido a todo el mundo en vilo, como si se hubiera elegido al presidente del planeta.

La delegación extraterrestre fue recibida por el presidente saliente. La entrevista tuvo lugar en el Salón Oval de la Casa Blanca, ahora reservado exclusivamente a los visitantes del espacio sideral para evitar escándalos. El hombre que estaba concluyendo su mandato contestó, sonriendo, las preguntas. Los extraterrestres querían saber si en el país regía un sistema de partido único, porque ellos sólo habían escuchado a dos candidatos en la televisión y los dos decían lo mismo.

Pero tenían, también, otras inquietudes: ¿Por qué han demorado más de un mes en contar los votos? ¿Aceptarían ustedes nuestra ayuda para superar este atraso tecnológico?

¿Por qué siempre vota nada más que la mitad de la población adulta? ¿Por qué la otra mitad nunca se toma la molestia? ¿Por qué gana el que llega segundo? ¿Por qué pierde el candidato que tiene 328.696 votos de ventaja? ¿No es la democracia el gobierno de la mayoría?

Y otro enigma los tenía preocupados: ¿Por qué los otros países aceptan que este país les tome examen de democracia, les dicte normas y les vigile las elecciones? ¿Será porque este país los castiga cuando no se portan como es debido?

Las respuestas los dejaron todavía más perplejos. Pero siguieron preguntando.

A los geógrafos: ¿Por qué se llama América este país que es uno de los muchos países del continente americano?

A los dirigentes deportivos: ¿Por qué se llama Campeonato Mundial (World Series) el torneo nacional de béisbol?

A los jefes militares: ¿Por qué el Ministerio de Guerra se llama Secretaría de Defensa, en un país que no ha sido nunca bombardeado ni invadido por nadie?

A los sociólogos: ¿Por qué una sociedad tan libre tiene la mayor cantidad de presos en el mundo?

A los psicólogos: ¿Por qué una sociedad tan sana engulle la mitad de todos los psicofármacos que el planeta fabrica?

A los dietistas: ¿Por qué tiene la mayor cantidad de gordos este país que dicta el menú de los demás países?

Si los extraterrestres hubieran sido simples terrestres, este absurdo pregunterío hubiera acabado mal. En el mejor de los casos, hubieran recibido un portazo en las narices. Toda tolerancia tiene un límite. Pero ellos siguieron curioseando, a salvo de cualquier sospecha de impertinencia, mala educación o mala leche.

Y preguntaron a los estrategas de la política externa: Si están ustedes amenazados por enemigos terroristas como Iraq, Irán y Libia, ¿por qué votaron junto con Iraq, Irán y Libia contra la creación del Tribunal Penal Internacional, nacido para castigar el terrorismo?

Y también quisieron saber: Si ustedes tienen, aquí cerquita una isla donde están a la vista los horrores del infierno comunista, ¿por qué no organizan excursiones, en vez de prohibir los viajes?

Y a los firmantes del Tratado de Libre Comercio: Si ahora está abierta la frontera con México, ¿por qué muere más de un bracero por día queriendo cruzarla?

Y a los especialistas en Derecho laboral: ¿Por qué MacDonalds y WalMart prohiben los sindicatos aquí y en todos los países donde operan?

Y a los economistas: ¿Por qué, si la economía se duplicó en los últimos veinte años, la mayoría de los trabajadores gana menos que antes y trabaja más horas?

Nadie negaba respuesta a estos raritos, que seguían con sus disparates.

Y preguntaban a los cuidadores de la salud pública: ¿Por qué prohiben que la gente fume, mientras fuman libremente los autos y las fábricas?

Y al General que dirige la guerra contra las drogas: ¿Por qué las cárceles están llenas de drogadictos y vacías de banqueros lavadores de narcodólares?

Y a los directivos del Fondo Monetario y del Banco Mundial: Si este país tiene la deuda externa más alta del planeta, y debe más que todos los demás, ¿por qué ustedes no lo obligan a recortar sus gastos públicos, ni a eliminar sus subsidios?. ¿Será porque hay que ser cortés con los vecinos?

Y a los politólogos: ¿Por qué los que aquí gobiernan hablan siempre de paz, mientras este país vende la mitad de las armas de todas las guerras?

Y a los especialistas en medio ambiente: ¿Por qué los que aquí gobiernan hablan siempre del futuro del mundo, mientras este país genera la mitad de la contaminación que está acabando con el futuro del mundo?

Cuantas más explicaciones recibían, menos entendían. Poco duró la expedición. Los extraterrestres empezaron su visita por la potencia dominante, y por ahí terminaron. La normalidad del poder estaba fuera del alcance de estos turistas.

Artículo publicado en el periódico Juventud Rebelde, en la Ciudad de La Habana, Cuba, el 24/12/00.

viernes 6 de noviembre de 2009

Los besos y la sangre no combinan

Las gotas frías resbalaban por mi botella café,
tu botella estaba vacía;
tu lengua dentro de mi boca:
saliva, alcohol, deseo y soledad.

A nuestro alrededor todo era ruido,
música, gritos,
botellas quebrándose, discusiones,
la alarma de algún carro.

¡No se te ocurra despegar tus labios de los míos,
ni por un segundo!
Coloca tus manos justo donde sabes que me gusta.
Creía yo que más allá de tu mirada fría y
esa sensación de no saber en qué estás pensando,
había algo más.

Tu camiseta negra con figuras indescifrables,
tu sonrisa misteriosa, tu fusión increíble de amor y odio,
tus gestos al penetrarme,
tu cabello mojado de sudor humedeciendo mi cara.


Tu deseo derrumbándose por mi cuerpo,
como una avalancha de piel;
yo era la roca en la playa y vos la marea furiosa
golpeando y azotando mis más oscuros recovecos.

Podría tomarme todo el litro de ron
mientras pueda posarme en tu pecho.

El agua de la bañera se llevó por el desagüe,
lo único que mantenía vivo este combate
entre tus uñas y mis dientes.

¿Podrías venir a ayudarme?
Dejaste un desorden de órganos tirados en el piso,
hay demasiada sangre en la cama,
tu bien sabes que los besos y la sangre no combinan.

Este charco rojo y resbaloso
ha empezado a oler mal,
desde que acribillaste mis sentimientos
contra la pared.


¿Cómo se supone que duerma una noche más
en ese colchón empapado de tristeza?

lunes 2 de noviembre de 2009

Un par de cosas que compartir

La Ratona se sube a mi cama, se acuesta, se chupetea las patitas y se rulea por el tiempo que le dé la gana. Ella es más conocida como Alfa, pero la llamo “La Ratona” primero porque me parece chistoso que los ratones y los gatos no sean amigos, y entonces se lo digo sarcásticamente; es como que a una señora bien católica, santurrona y fanática le llamaran “La Atea”. Además no tiene el aspecto peyorativo de “La Rata” que suena como sucia y mala. Y segundo porque rima con “La Cabrona”, y nuestros nombres tienen que rimar porque somos un equipo. Ambas, de tanto dormir, comer y de hacer poco ejercicio nos hemos engordado bastante durante el último mes.

Ya hasta nos parecemos, entre nosotras está sucediendo algo así como la quijotización de Sancho y la sanchificación de don Quijote. Pero en este caso sería la gatificación mía y la cabronización de la gata. Incluso les confieso que me encantaría tener una cola como la de esa peluda, se vería super sexy ir ahí por la calle meneando la cola, jaja.

En fin,

Cada vez que salgo que clases y agarro el bus de la U para venir a casa me siento demasiado feliz. Ya no tengo que ir a marcar esa maldita tarjeta a las dos en punto de la tarde, ni tengo que pedir permiso para ir a fumar, ni tengo sólo media hora para comer, no tengo que rodearme de personas las cuales en el fondo son más cerradas que un bombillo y creen que todo lo que piensan es siempre lo correcto, ni tengo que arriesgar mi salud física y mental agarrando bus a las diez de la noche o incluso más tarde.

Cuando me levanto ya no tengo que pensar en enviar un maldito mensaje de “buenos días” a ningún idiota que sólo me esté vigilando. No cumplo meses ningún día del mes, no tengo que preocuparme por satisfacer las necesidades sexuales de nadie (sólo las mías). Ya no tengo que sentarme horas a discutir con nadie, ni tengo motivos para estar celosa, ni nadie me anda criticando mi manera de ser. Ahora nadie me molesta, ¡que dicha que te fuiste de aquí, imbécil! ¡Llevate esta!

Me encanta andar en chanclas, ponerme mi buzo, rascarme la panza y tirarme en la cama a ver películas o a leer con La Ratona durmiendo a la par mía. La vida se ha vuelto muy silenciosa estos últimos días, y la verdad me encanta ese silencio que sólo se interrumpe por el ronroneo de La Ratona, por el sonido de la lluvia o por mi música. Ya nada se interpone entre lo que soy y lo que quiero ser. Así que tanto la gata como yo hacemos lo que nos venga en gana, y nos gusta nuestra libertad y nos gusta tomar siestas, y eructar muy fuerte sin molestar a nadie.

¡Además hoy me pude mojar bajo la lluvia y eso me hace feliz!


¡BESOS!

jueves 29 de octubre de 2009

El terrible rugido

Dos días antes de su tan esperada llegada se puede sentir una ligera vibración en el suelo, hay una confusión en el aire, un resentimiento biológico por la vida no creada. Llueve lento pero constantemente, se empapa por completo el lugar.

Un día antes de su regreso las paredes empiezan a desmoronarse, la habitación se convierte en un río de lava hirviendo y forma un río de fuego. Las ventanas y puertas se nublan con el continuo e imparable rugir de la naturaleza. ¡Ha estallado el volcán! Pasan las horas, los segundos, el dolor se acrecienta.

Y justo a tiempo comienza a resbalar por una larga cascada, baja devorando árboles, animales, poblaciones enteras con una fuerza vehemente. Destruye todo a su paso, el volcán escupe desde sus entrañas. La corriente roja crece, alcanza los límites de los ríos y se desborda. La inundación es devastadora, no queda ni un sólo centímetro sin arrasar.


Un par de días después, la fuerza decrece lentamente. Al quinto día las laderas del volcán siguen ardiendo pero los cimientos del coloso regresan a su oculto secreto allá, debajo, en el interior donde crece la vida. La brisa fresca enfría y endurece la lava. Los brotes de plantas renacen y se da comienzo, otra vez, al alumbramiento de cada árbol, de cada flor, de cada ser vivo. Lenta pero maravillosamente, la naturaleza coloca todo perfectamente de nuevo en su sitio.


Por lo menos, hasta la próxima erupción...

miércoles 21 de octubre de 2009

Pensamientos desordenados un miércoles por la noche

Tengo la maldita costumbre de cambiar de tema efusivamente mientras converso con alguien. No es que no me interese lo que dice la otra persona pero simplemente pienso en algo y lo digo. Lo cual, cuando me toca experimentarlo desde el otro lado de la escena, me molesta en demasía.

Normalmente no sé como moverme, o hablar o reaccionar cuando saludo a alguien no muy conocido o conocida. Me cohíbo, yo que ando jugando de pichota por ahí, me cohíbo y no sé ni qué cara poner. Viéndome desde afuera se me desborda por los poros la inseguridad.

Quisiera decirle a mi madre de una vez por todas que su conocimiento acerca de las esencias florales, los ángeles, el aura o los libros de auto-ayuda no me interesa. No quiero que me hable de ello, prefiero hablar de historia, de música, de cualquier rayazón filosófica que se le ocurra, de recetas de cocina, incluso de esas leyendas fantasiosas que ella “presenció”.

Detesto cuando digo que estoy soltera y me dicen: “ay no, tranquila, ahorita aparece el indicado”. ¿Cuál indicado? Por mi ese tal indicado se puede ir para la mierda. No tengo intenciones de conocerlo, de gastar tiempo, esfuerzo, dinero, hormonas, y paciencia en él porque al fin y al cabo se va a terminar cagando en todo, como todos lo hacen. Estoy muchísimo mejor así, de eso no hay duda.

Odio mi manía de hacerle buena cara a la gente cuando ni siquiera la conozco. Simplemente porque me sonríen y me dicen algo bonito ya pongo cara de tonta y me voy de cabeza contra el suelo, como varias veces ha pasado. Me gustaría no sentirme tan abierta a los desconocidos, desde fuera siento que me veo como la mae que no sabe decir que no y que confía en todo el planeta.

Se me cocinan los hígados cuando oigo hablar a un racista, a un xenofóbico, a un homofóbico, a un misógeno o a un machista. ¿Que no ven que la raza no existe? Todos somos simplemente humanos, punto, nos guste lo que nos guste, está comprobado que sólo existe una raza, la raza de los seres humanos. Seamos del color que seamos. Hablemos el idioma que hablemos. Tengamos la preferencia sexual que sea.

Ah no, pero sigo escuchando frases como: “fulanito es un indio, que no sabe ni saludar”, “ese chofer tiene que ser mujer porque sólo las mujeres manejan así” “ojalá Costa Rica gane contra El Salvador, o México, o Guatemala, o cualquier otro país de Latinoamerica, porque igual todos son igual de indios hijos de p...” (esto no lo invento, lo he escuchado decir). “Es que los homosexuales van en contra de la naturaleza porque sólo femenino y masculino pueden procrear”, “ay, ese polo es un ignorante ¿no ves que maneja bus?

O sea, ¿a ustedes no los indigna? Porque a mí me putea demasiado. Domingo Faustino Sarmiento decía, en el año 1858 que los indígenas, el campo y la selva eran el retraso del progreso, eran barbarie y había que desaparecerlos. En contraposición con la ciudad y la civilización. Las ideas de Sarmiento influyeron en todos los países de Latinoamerica, (EN TODOS, es alarmante). Por eso es que desde chiquititos nos enseñan a decir “ay, yo quiero estudiar en la U para llegar a ser alguien algún día”, “es que para surgir necesito un título”, “es que fulanito de tal es un ignorante porque no ha estudiado nunca”. Y yo me pregunto ¿qué putas tiene que ver el aprendizaje académico e intelectual con la verdadera e integral formación de las personas? La respuesta para mí es que eso es sólo una parte. Por mí que Sarmiento se revuelque en la tumba si le da la gana, pero en serio que estaba mal de la cabeza con todas esas ideitas eurocentristas románticas. ¡Hubieras aprendido a ser lo que eras y dejar de jugar de lo que no eras y querías ser! ¡idiota! ¡Mandaste a la mierda a un continente entero, che!

Yo no necesito un título para sentirme alguien, yo ya soy alguien. Y si estudio es porque me da la gana, no por ninguna otra razón. Hay personas que trabajan en el campo, y sudan la gota gorda realmente, ellos siembran, cuidan animales, viven en paz con la naturaleza, ah pero “que bárbaros” diría Sarmiento. “Son unos cholitos de allá pentro”. Hay nicaragüenses haciendo edificios en este país para que los fieles seguidores y admiradores del Tío Sam se sientan cada vez más en “casa”. Ah pero “que feos que son los nicas verdad... en cambio nosotros todos blanquitos, que lindos somos, o sea, nosotros si conservamos la sangre europea” ME CAGO YO EN LA CREENCIA DE LA PUREZA DE RAZA, ESA MIERDA NO EXISTE.

No me interesa verme, ni pensar, ni ser considerada como alguien que vive en la “Suiza Centroamericana”. Yo soy latinoamericana y punto, ¡que terrible! Además soy mujer ¡ay que horror, córtenle el clítoris! Y sí, tampoco soy cristiana ¡ay, dios mío, quémenla viva!

¡¡Ya!! Es demasiado, ¿cómo ideas de un viejo loco de hace más de 150 años van a seguir vigentes hoy? Y lo más triste de todo, es que por más que yo me queje igual va a seguir habiendo de todas esas personas que tanto me hacen enojar. No me queda más que tomar aire y tratar de ver la otra cara de la moneda.

A veces llego a un punto de desesperación tal que necesito leer o escuchar a Galeano. Es más, aquí les dejo un video que me encanta llamado "Derecho al delirio" para que se motiven un poco después de mi berrinche y gritería tan deforme. Además Galeano sabe decir las cosas mucho mejor que yo. ¡Que lo disfruten!

Ps: Últimamente ando de muy mal humor, creo que tiene que ver con la menstruación, favor disculpen cualquier grosería de mi parte.